Una sola radio, una sola misión

estamos al aire

EVANGELIO DEL DÍA

MENSAJE DEL DIRECTOR

SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Pbro. Jorge Antonio Luna Casillas

 

Como los grandes huracanes, o como una gran nube de langostas, toda clase de males, físicos y morales amenazan la tierra.  El dolor y la enfermedad, los miedos y las guerras, los fraudes, las enemistades, las envidias, las ambiciones, la incontenible inflación, la pornografía; los vicios y malos ejemplos de los demás… En fin es una lista interminable. Pero nosotros los cristianos entendemos que es necesaria esta vida agitada para que levantemos nuestra mirada y para que estimulemos nuestro amor y nuestro deseo de la patria eterna. El hombre nuevo que pretende la Iglesia, es el que sabe creer y esperar en Dios, amar y orar, luchar y triunfar, como miembro activo de Jesucristo, muerto y resucitado.  

En el evangelio de hoy, san Lucas habla de la realización del anuncio profético de Isaías que nos habla tanto del arrepentimiento de los propios pecados, como de que todos los hombre verán la salvación por Dios. Por eso el cristiano actual no ha de reducirse a pensar solamente en el arrepentimiento individual de sus propias faltas, sino que debe considerar a san Juan Bautista como la encarnación misma de la esperanza mesiánica secular del pueblo  hebreo. Él sentía en su alma la necesidad ardiente de redención para la humanidad entera, en la misma forma que el desierto ansía las lluvias del cielo.

Por eso el cristiano lo considera como un ideal como el modelo social para el mundo presente y futuro. De ahí que debamos considerar su vida inocente, austera y apostólica, como modelo de la nuestra.  Porque Dios pretende que nosotros encarnemos la esperanza mesiánica en medio de nuestro mundo corrompido

Dada la misión del nuevo cristiano, Jesucristo nos está diciendo: “De tal manera brilla nuestra luz delante de los hombres, que vean nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos”; y esto como participación en nosotros de la misma persona de Jesús, ya que Él, por sí mismo, es la luz del mundo.

En ese sentido.  El también nos indica: “Ustedes son la sal de la tierra. Mas, si la sal se desvirtúa, ¿con qué se le salará?”. Se nos está indicando, pues, que a través de nuestros buenos ejemplo, seamos la encarnación misma de la esperanza mesiánica.  pero también que en la misma forma en que la sal se utiliza para dar sabor a los alimentos, así nosotros, conscientes plenamente de que vamos en peregrinación al cielo, demos sentido a nuestra vida, llevando nosotros mismos una vida inocente, austera  y apostólica.

Ojalá, que nosotros, como lo desea la Iglesia, seamos en nuestro mundo la encarnación de la esperanza mesiánica; porque llevemos como san Juan Bautista, una vida de testimonio en el mésias esperado.  Así seremos de verdad, la luz del mundo, la sal de la tierra, el ápostol  de nuestro Señor Jesucristo.

 

Tweets de RM

 Whatsapp +(52) 133 3450-15-96 Teléfono +52 (33) 33-67-10-00

 

Calle Joaquín Angulo 1696 Col. Sta Teresita Cp 44600 Guadalajara, Jal. México