Una sola radio, una sola misión

estamos al aire

MENSAJE DEL DIRECTOR

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Pbro. Jorge Antonio Luna Casillas

La Eucaristía es sacrificio y contiene el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

            En el sencillo pasaje paulino de las lecturas de hoy, se puede desglosar dos principios doctrinales. El primero es que la Eucaristía es realmente el cuerpo y la sangre de Cristo. Esto es, Jesucristo está realmente presente ya en el pan, ya en el vino.  Esa presencia de Cristo entre nosotros como pan del cielo, fue anunciada por medio del maná. El maná es la semilla que produce naturalmente una planta en algunos lugares del desierto. Lo maravilloso fue que durante cuarenta años le llovió al pueblo hebreo en su travesía por el desierto.  Esa presencia de Cristo fue anunciada a través del pan que fortaleció al profeta Elías. El profeta se lanza a atravesar el desierto porque los soldados del rey pretenden tomarlo preso. Después de mucho caminar, completamente agotado, se encuentra una retama y cae desfallecido, diciéndole a Dios: “Señor, mándame la muerte, porque yo no soy mejor que mis padres “, y se queda dormido. Por dos veces un ángel lo despierta y le proporciona un jarro de agua y un pan. Recuperado por este alimento, puede caminar cuarenta días y cuarenta noches, hasta llegar al Sinaí, el monte de Dios, para hablar con El.

            La Iglesia nos enseña que cuando Jesús dice: tomen y coman, esto es mi cuerpo, El se hace presente como se hallaba en el momento de estar hablando. Por lo tanto está vivo y está entero.             Cuando dice: tomen y beban, esta en mi sangre, se hace presente su sangre, como se hallaba en el momento de estar hablando, es decir su sangre se hace presente viva, y si está viva, tiene que estar circulando continuamente de pies a cabeza. Por aquí entendemos que Jesús está presente el cáliz, vivo y entero.

La Iglesia también nos enseña que Jesús se ha quedado en forma de comida, para que entendamos que así como una persona que no come ni bebe, se debilita y muere; así también, quien no recibe a Jesús frecuentemente, se debilita a la vida de Dios que El nos trajo, y acaba por perderla por alguna falta grave.  La celebración de la Eucaristía  es el supremo acto de culto de la Iglesia Católica, es el acto de adoración, el sacrificio nuestro establecido a perpetuidad por Jesucristo Nuestro Señor en la última cena.

Recordemos que si la iglesia nos manda la asistencia de la Misa dominical, es porque en ella se aplican los méritos de Cristo a los asistentes, y porque en ella Jesús hace suyas nuestras peticiones de Dios. Si queremos que Dios nos oiga, debemos hacer nuestras suplicas en la Misa dominical.

Jesucristo mismo nos fortalece cuando asistimos a la Eucaristía dominical, y la sagrada comunión, marca el culmen de nuestra participación en ella. Por eso con la misma nostalgia de San Juan el apóstol, digámosle también nosotros: “Ven, Señor Jesús. Ven”.

EVANGELIO DEL DÍA

 Whatsapp +(52) 133 3450-15-96 Teléfono +52 (33) 33-67-10-00

 

Calle Joaquín Angulo 1696 Col. Sta Teresita Cp 44600 Guadalajara, Jal. México