Una sola radio, una sola misión

Si eres de los que dice: No tengo tiempo, seguro no tendrás tiempo para leer esto tan importante para ti

 

 

Si eres de los que dice: No tengo tiempo, seguro no tendrás tiempo para leer esto tan importante para ti

La vida te parece cada vez más fría, más monótona, vacía.  ¿Sientes que todo te sale mal, que nada de lo que te propones te sale como quisieras? ¿Por qué te aferras al mundo cuando lo terreno es algo pasajero y que no tiene valor ante los ojos de Dios? No seas un hijo ingrato y levanta los ojos a tu padre para que éste pueda darte su mano, él siempre está ahí para sus hijos, pero a veces nosotros como hijos nos soltamos y pensamos que ha sido él cuando en realidad hemos sido nosotros los que ya no quisimos permanecer a su lado. Dios tiene muchas bendiciones para nuestra vida, su tiempo es perfecto, su amor es inagotable, nada ocurre sin que él lo haya previsto así. Recuerda lo que dice el salmo 23: “El Señor es mi pastor; nada me falta.”

Muchas veces en la cotidianidad de la vida se nos olvida que somos seres de cristo, que sólo podemos tener lo mejor estando con él.  Es fácil andar por la vida pensando que no necesitamos de ese ser divino que nos creó, que podemos hacer lo que queramos y cuando queramos, nos decimos seres independientes, y alunas veces hasta negamos la existencia de ese Dios maravilloso que nos da todo.

 

“En verdes praderas me hace descansar,
a las aguas tranquilas me conduce,
me da nuevas fuerzas
y me lleva por caminos rectos,
haciendo honor a su nombre.”

 

Vivimos un tiempo “moderno” donde parece que Dios no tiene cabida. La tecnología, por ejemplo, cada vez nos esclaviza más, nos hace adictos a ella. No tenemos tiempo para los amigos, para la familia, menos para Dios; porque tenemos otras actividades perennes y de poco valor espiritual:  ver la serie fulana de tal, ver el partido de futbol, jugar en el celular, estar al pendiente de las redes sociales donde sólo vemos chismes de gente “conocida” y muchas veces desconocida, sólo por el simple morbo de matar el tiempo.  Lo peor es que sí lo matamos, porque cada segundo que permaneces frente a una pantalla es un segundo que ya no viste reír a tu hijo o hija, que no te diste tiempo de abrazar a tu esposa o esposo, que no fuiste a visitar a tus padres, no llamaste a tu amigo que pasa por algún apuro, no saliste a caminar y gozar de tu entorno.

Las redes sociales nos hacen pensar que estamos al pendiente de todo lo que pasa, pero olvidamos lo que nos debe importar más, lo que pase en nuestro hogar, atender esas necesidades de dar y recibir amor y atención de calidad, de quien nos ama y dar gracias a Dios por ello. Y no sólo estar al pendiente de cuál es el meme de la semana, cual video que viralizó, a que personaje famoso han balconeado o expuesto por algún error que cometió. En este mundo “modero” que vivimos y que nos aleja de los nuestros y sobre todo de Dios. ¿_Cómo no te vas a sentir vacío, si no te llenas de lo importante, si no buscas el refugio de tu padre amoroso que sólo está esperando que le pidas lo que necesitas para darte eso y más?

 

Tenemos tanto por qué agradecer a Dios, desde el hecho de poder despertar, y no nos damos cuenta por vivir a prisa pensando en cosas de nada nos dan, y creemos que tenemos controlado todo, pero olvidamos que ni la hoja del árbol cae si no es porque dios así lo quiere. Dios tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros.

“Aunque pase por el más oscuro de los valles,

no temeré peligro alguno,

porque tú, Señor, estás conmigo;

tu vara y tu bastón me inspiran confianza.”

 

Pero somos egoístas y nada nos llena. Queremos una vida color de rosa, como esa que vimos en la pantalla del celular o computadora, y publicó fulana o mengano, creemos que todo eso que vemos es real. Y es entonces que recordamos a Dios y no para agradecer sino para reprochar y renegar: ¿por qué a fulano le dio hijos y a mí no me da? ¿Por qué yo tengo un trabajo mediocre y este otro un buen trabajo? ¿por qué mis hijos son así y los de otros asá? ¿por qué no tengo una casa, por qué, por qué… ¿Y sabes por qué? Porque queremos hacer todo sin ayuda de Dios, y fantaseamos con hacer una y mil cosas en el futuro pero sin encomendarnos a él, para que nos dé la oportunidad de lograrlo, la sabiduría de cómo hacerlo y sobre todo la fortaleza de poder sobrellevar los obstáculos y pruebas que se nos puedas presentar en el camino, porque cuando estas pruebas se presentan y nuestra fe está débil es cuando nos quebramos, es cuando nos decepcionamos de la vida y sentimos vacíos, porque creemos que hicimos todo para tener un buen resultado en lo que nos propusimos y no salió como habríamos querido y entonces renegamos porque Dios no nos ayuda y se olvida de nosotros. Pero los que lo olvidamos fuimos nosotros, haciendo un plan donde no estaba incluido siendo que por él y para gloria de él es que todo pasa. Olvidamos que él es nuestro pastor y nada nos faltará.

No seamos más ovejas perdidas y mantengámonos en su rebaño, porque estando con él ¿qué malo podría pasarnos? no hace falta nada más en nuestras vidas más que confiar en nuestro señor y dejarnos en sus manos. Él lo es todo y teniendo todo ¿qué nos hará sentir vacíos, tristes o derrotados?

“Tu bondad y tu amor me acompañan
a lo largo de mis días,
y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré."

 

Con Cariño: Carmen Ortiz

 

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