Una sola radio, una sola misión

El Consejo de Cardenales apoya magisterio del Papa

 El Consejo de Cardenales (C9) inició este lunes en Roma su décimo octava sesión de trabajo. Antes de comenzar las labores que durarán hasta el próximo miércoles y de las que participa Francisco, el coordinador del grupo, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, agradeció las palabras del Pontífice sobre el trabajo del C9 en el discurso que dirigió a la Curia el pasado 22 de diciembre, y expresó su total respaldo a la obra del Papa, asegurando al mismo tiempo su “adhesión y apoyo a su persona y a su magisterio”, según se lee en una nota publicada por la Oficina de prensa de la Santa Sede.

 

Forman el Consejo de Cardenales el presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, el italiano Giuseppe Bertello; el arzobispo emérito de Santiago de Chile, cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa; el arzobispo de Bombay, Oswald Gracias; el arzobispo de Munich, Reinhard Marx, y el arzobispo de Kinshasa, Laurent Monsengwo Pasinya, así como también el arzobispo de Boston, Sean Patrick O'Malley, y los arzobispos de Sydney, George Pell, y de Tegucigalpa, Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

 

Read more ...

Un programa que intercede por los oyentes

Brindar un espacio de formación a todos los fieles interesados en clamar al Señor a través de la oración de intercesión uniéndonos en un mismo corazón y una sola alma.

Read more ...

Comunicado de los Obispos de la frontera entre Texas y la frontera norte de México.

 

Comunicado de los Obispos de la frontera entre Texas y

 la frontera norte de México.

 

El clamor de Cristo en el migrante nos urge

 

Comunicado de los Obispos de la frontera entre Texas y

 la frontera norte de México.

 

El clamor de Cristo en el migrante nos urge

 

1. Los saludamos con alegría desde la Basílica de San Juan del Valle, ubicada en la diócesis de Brownsville, Texas, los obispos, sacerdotes, religiosas y laicos que estamos participando en el primer Encuentro bi-anual Tex-Mex, que ahora ha incluido más diócesis fronterizas tanto de EU como de México.



2. Estas reuniones, que iniciaron desde el año 1986, como expresión de la comunión de la Iglesia Universal, han tenido siempre como preocupación central, la vida y realidad pastoral de nuestros hermanos migrantes.



3. En este momento difícil de nuestra historia, escuchamos el clamor de nuestros hermanos migrantes, en quienes escuchamos la voz de Cristo.



4. Jesús, María y José como inmigrantes y refugiados, buscaron un lugar para vivir y trabajar, esperando una respuesta de compasión humana. Hoy, esta historia se repite, esta mañana visitamos centros de detención, y lugares de atención, particularmente a madres, adolescentes y niños migrantes. Este tipo de centros, son descritos como lugares que reflejan condiciones intolerables e inhumanas. Donde constatamos la exigencia evangélica: “Porque fui forastero y me recibiste, tuve hambre y me diste de comer” (Mt 25,35-36).



5. A través de los años, hemos visto de primera mano el sufrimiento causado por un sistema de inmigración roto, causado por las condiciones estructurales políticas y económicas, que generan amenazas, deportaciones, impunidad y violencia extrema. Esta situación acontece tanto en relación entre Centroamérica y México, como entre EU y México.



6. Hemos presenciado el dolor, el temor y la angustia de las personas que han venido a nosotros, que tienen que vivir entre nosotros en las sombras de las sociedad. Muchos han sufrido explotación en el lugar de trabajo, han vivido bajo la amenaza constante de deportación y han soportado el peso del temor de una posible separación de sus familiares y amigos.



7. Esta realidad está siendo hoy muy marcada, ante las medidas que las autoridades civiles están tomando, pues palpamos el dolor de la separación de las familias, pérdida de trabajo, persecuciones, discriminación, expresiones de racismo, deportaciones innecesarias, que paralizan el desarrollo de las personas en nuestras sociedades y el desarrollo de nuestras naciones, dejándolas en el vacío y sin esperanza.

8. La inmigración es un fenómeno global de condiciones económicas y sociales, de pobreza e inseguridad, causando directamente el desplazamiento de poblaciones enteras, de familias que se sienten sin otras opciones para sobrevivir. El migrante tiene derecho a ser respetado por el derecho internacional y por cada país. Porque muchas veces, se encuentra entre la espada y la pared, ante la violencia, la criminalidad, las políticas inhumanas de gobiernos, y la indiferencia del mundo.

 

9. Independiente de su condición migratoria, los migrantes, como toda persona, poseen una dignidad humana intrínseca que debe ser respetada. Es común que sean sujetos a leyes punitivas y al maltrato por parte de las autoridades, tanto en países de origen, como de tránsito y destino. Es necesaria la adopción de políticas gubernamentales que respeten los derechos humanos básicos de los migrantes indocumentados.



10.Las ciudades fronterizas son hermanas y amigas, fruto de una larga historia, de compartir una misma tierra, la fe, las tradiciones, la cultura y la solidaridad. Nosotros como obispos, continuaremos siguiendo el ejemplo del Papa Francisco, buscaremos construir puentes entre los pueblos, puentes que nos permitan derribar los muros de la exclusión y la explotación.



11.Afirmamos que la amistad existente entre familias y vecinos, puede potenciar la amistad entre pueblos y países. Nuestro encuentro es ya una clara manifestación de alegría, y signo de profunda esperanza. La cruz que se ha colocado, en la frontera, entre las ciudades del Paso y Cd. Juárez, recordando la visita del Papa Francisco en febrero del 2016, es un signo de encuentro, unidad y fraternidad.



12.Reiteramos como Iglesia, nuestro compromiso de atender y cuidar a los peregrinos, forasteros, exiliados y migrantes de todo tipo, afirmando que todo pueblo tiene el derecho a condiciones dignas para la vida humana, y si éstas no se dan, tiene derecho a emigrar (Papa Pio XII); y nos comprometemos, como obispos representantes de ambas Conferencias Episcopales, a dar acompañamiento y seguimiento a las situaciones que sufren nuestros hermanos migrantes en estos momentos.



13.Asegurándonos que en la Iglesia nadie debe sentirse extranjero, las familias de migrantes deben encontrar siempre en cada Iglesia, su hogar y su Patria (JPII).



14.A través de Caridades católicas en EU, y de las diversas Casas de migrantes en México, continuaremos ofreciendo un servicio de calidad a los migrantes, que implica lo espiritual, lo legal, la asistencia material, y familiar.



15.Así mismo mantendremos nuestra presencia constante en campos de detenciones, casas y centros de asistencia a migrantes desde la frontera sur de México hasta todo EU.



16. Además, hay organizaciones laicales reconocidas que trabajan comprometidamente apoyando integralmente a los migrantes.



17. Esto, sin dejar de mencionar a tantas familias en México y EU, que asisten, atienden y apoyan a migrantes en el camino, abriendo su corazón y sus hogares.



18. Pero, aún con estos esfuerzos, no podemos dejar a un lado lo que nos sostiene, que es la oración, y la presencia tan significativa de nuestra madre, nuestra señora de Guadalupe, que ha acompañado al migrante y a nuestros Pueblos desde 1531 hasta nuestros días. “Que no estoy yo a caso aquí que soy tu madre”.



19. Y por ello pedimos, a todas las personas de buena voluntad, unirnos en estos esfuerzos, y en la oración sencilla, “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

 

Statement of the bishops of the border between

Texas and northern Mexico



The cry of Christ and voice of the migrant moves us

 

1. We greet great you joyfully from the basilica of Our Lady of San Juan de Valle, in the diocese of Brownsville, Texas.  We speak on behalf of the bishops, priests, religious and committed lay persons who are participating in the bi-annual meeting of Tex/Mex border bishops.  For this meeting we have invited representatives from all the border dioceses between the USA and Mexico.

2. We began these biannual meetings in 1986 as an expression of the communion of the Universal Church.  The prime concern in all these years has been to address the life and pastoral needs of our migrant brothers and sisters.

3. In this difficult moment in our history we hear the cry of our migrant brothers and sisters whose voices reflect the voice of Christ Himself.

4. Jesus, Mary and Joseph, as immigrants and refugees sought for a place to live and work hoping for a compassionate human response. Today this history repeats itself; this morning we visited detention centers and respite centers for mothers and their adolescent and minor children traveling with them.  These centers are described as places of intolerable and inhumane conditions. There we heard the evangelical call:  “Because I was a stranger and you welcomed me, I was hungry and you gave me food…” (Mt 25:35-36).

5. Over the years we have seen first-hand the suffering that is caused by a broken immigration system caused by political structures and economic conditions that result in threats, deportations, impunity and extreme violence.

6. We have seen the pain, the fear, and the anguish suffered by the persons who have come to us, who may be facing having to live among us in the periphery of our society.  Many have been extorted in their workplace, they have lived under the constant threat of deportation and have suffered the fear of the possible separation from their families and friends.

7. This reality is made evident as we consider the measures taken by the present administration.  We can sense the pain of the separation of families, loss of employment, persecutions, discrimination, racism, and unnecessary deportations that paralyze the development of persons in our societies and the development of our nations leaving them of hope.

8. Immigration is a global phenomenon that arises from economic and social conditions, and the poverty and insecurity that directly displaces entire populations, causing families to feel that migration is the only way to survive.  The migrant has a right to be respected by international law  and national law as he/she faces the violence, criminality and inhuman policies of governments as well as the world’s indifference.

9. Regardless of their migration condition, the human dignity that every person possesses, must be respected in the person of the migrant. They are subjected to punitive laws and often mistreated by civil authorities both in their country of origin, the countries through which they travel, and the country of their destination. It is essential that governments adopt policies that respect the human rights of migrants and undocumented residents.

10. The border cities consider themselves to be sister cities and friends, because they share the same land, the same faith, the same traditions, the same culture in solidarity.  We bishops shall continue to follow the good example of Pope Francis; we shall seek to construct bridges rather than the walls of exclusion and exploitation.

11. We affirm that the friendship between families and neighbors results in friendship between towns and between countries.  Our encounter is already a clear manifestation of joy and a profound sign of lasting hope.  The cross that Pope Francis blessed between the cities of El Paso and Ciudad Juarez, in memory of the visit of Pope Francis on February of 2016, has become a sign of unity between the countries.  This has become a symbol of encounter, unity and fraternity. 

12. We reiterate our commitment to care for pilgrims, strangers, exiles, and migrants affirming that all persons have a right to live in conditions worthy of human life.  If these are not given they have a right to migrate (Pope Pius XII), and we pledge ourselves as bishops, members of two different Episcopal Conferences, to monitor the suffering of our migrant brothers and sisters. 

13. In the church there are no strangers, migrant families should feel at home in every church as their homeland. (JPII)

14. Through Catholic Charities USA and houses for migrants in Mexico, we will continue to offer qualities services to migrant families including spiritual, legal, and material assistance. 

15. Likewise, we will maintain our constant presence in detention camps and assistance centers for migrants, on the border between southern Mexico and the USA.

16. We will continue to support and bless the well-known lay organizations that offer wholehearted support to migrants.

17. We applaud the many families in Mexico and the USA that open their hearts and their homes to migrants on their journey.

18. In these initiatives we find our support in prayer and the significant presence of Our Lady of Guadalupe who has accompanied the migrant since 1531. “Am I not here whom am your mother?” 

 

19. We invite all persons of good will to join us in prayer and in carrying out this ministry, “we fly to your patronage O Holy Mother of God, do not despise our petitions in this hour of need but free us from all danger O Blessed Virgin Mary.  Amen”

 

 

 

 

Read more ...

El DOCAT llegó a México

El Jueves 16 de Febrero en las instalaciones de la Universidad del Valle de Atemajac y organizada por la pastoral social  se llevo a cabo la presentación del libro DOCAT, compendio de la doctrina social de la Iglesia para jóvenes. A la presentación fue invitado Monseñor Carlos Lara López quien impartió algunas claves para leer la doctrina social: “La doctrina social de la Iglesia tiene como finalidad evangelizar. La Evangelización es para la Iglesia su dicha y vocación propia, su cometido fundamental”.

 

Al evento fue invitado el director de la fundación Alemana Youcat, el señor Bernhard Meuser, quien al respecto comentó: “La Iglesia como madre está completamente preocupada por sus hijos. La Iglesia tiene que estar interesada den el desarrollo integral de los hombres, que tengan que comer, dignidad y trabajo”

 

Este importante evento también tuvo la participación de él Excelentísimo Sr. Obispo José Leopoldo Gonzales González, Obispo de Nogales y Presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, quien en entrevista exclusiva para Radio María comentó: “Los jóvenes son el futuro de la sociedad, pero sobre todo el futuro de la Iglesia y el Papa confía plenamente en ustedes jóvenes. Hay que conocer nuestra fe, hay que amar a Jesucristo para poder comunicar esta alegre noticia a los demás, y una manera muy sencilla de que tu dialogues joven, en tu trabajo, en la universidad, conoce el Evangelio y de una manera muy concreta conoce el DOCAT, para que se conviertan en discípulos de Cristo y por lo tanto en testigos de nuestro Señor”.

 

El Papa Francisco ha prologado este trabajo. Él ha definido al DoCat como un “manual de sabiduría, un manual para la calle (que) trata de la palabra de Dios, además de la de la Iglesia y la de mucha gente. […]Es un instrumento muy importante para la vida cotidiana de los jóvenes”.

 

 

El DOCAT está disponible en librerías católicas y está dividido en 12 capítulos. La estructura es similar a la del YOUCAT: formato preguntas y respuestas, glosario, índice de materias, ilustraciones, citas y fotos. Al final de cada capítulo hay una selección de los correspondientes documentos de la Iglesia. Es como un diccionario donde los jóvenes pueden buscar lo que la Iglesia Católica tiene que decir sobre las cuestiones de la vida cotidiana y la política, como el capitalismo, la guerra, la paz, la globalización, etc.

 

 

 



 

Read more ...

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2017

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

PARA LA CUARESMA 2017

 

La Palabra es un don. El otro es un don

 

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).

 

La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

 

1. El otro es un don

 

La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.

 

La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).

 

Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

 

2. El pecado nos ciega

 

La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).

 

El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.

 

La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).

 

El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.

 

Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

 

3. La Palabra es un don

 

El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).

 

También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.

 

El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.

 

La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).

 

De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

 

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

 

Vaticano, 18 de octubre de 2016

Fiesta de san Lucas Evangelista.

 

 

Francisco

 

 

Read more ...

 Whatsapp +(52) 133 3450-15-72 Teléfono +52 (33) 33-67-10-00

 

Calle Joaquín Angulo 1696 Col. Sta Teresita Cp 44600 Guadalajara, Jal. México