Una sola radio, una sola misión

Fallecimiento Emanuele Ferrario, fundador de Radio María

Radio María,  nació en Italia. Sus antecedentes se remontan a una radio parroquial surgida en 1983 en Arcellasco d’Erba, perteneciente a la Arquidiócesis  de Milán. En enero de 1987 Radio María se independiza de la parroquia y se forma la “Asociación Radio María”, compuesta por seglares y sacerdotes, con el fin de desarrollar una obra de evangelización a mayor escala.

Emanuele Ferrario, laico, impulsó decididamente esta iniciativa. La intuición fundamental fue una emisora que anunciase el Evangelio y llamase a la conversión a través de una programación, gestionada por voluntarios y sin publicidad. Radio María no es pertenece a ninguna congregación o movimiento particular. Es una iniciativa de católicos abierta a toda realidad eclesial en comunión con su Jerarquía.

Extendida con gran rapidez por toda Italia, en los años 90 esta experiencia radiofónica despertó interés en otras partes del mundo. Sucesivamente, siempre bajo el impulso y la ayuda de Radio María Italia, surgieron otras Radio María en América (comenzando por Perú), África (la primera, Burkina Faso) y el resto de Europa.

Se vio entonces la conveniencia de constituir una asociación de todas las Radio María existentes, y así nació en junio de 1998 la World Family of Radio Maria, ONG reconocida por la ONU, con sede legal en Roma. Su objetivo es el desarrollo misionero del proyecto, responder a las peticiones que proceden de todos los lugares del planeta, garantizar la autenticidad de la marca, ofrecer asistencia técnica a todas las Radio María y fomentar el intercambio y mutua ayuda entre ellas.

En la actualidad, unas 80 emisoras de los cinco continentes pertenecen a este proyecto de nueva evangelización, pero el número crece continuamente. Así se ha creado una red radiofónica católica mundial, con una gestión independiente en cada país, pero unitaria en lo esencial.

Emanuele Ferrario fue el presidente de la Familia Mundial de Radio María hasta octubre de 2015, cuando le sucedió Vittorio Viccardi.

A continuación el comunicado emitido por Radio María:

“He peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe” 2 Timoteo 4, 7 . Con esta cita bíblica queremos recordar con alegría la vida entregada de Emanuele Ferrario, quien se nos adelantó en el cielo y regresó a la casa del Padre.

Don Emanuele, fue el fundador y “primer voluntario” de Radio María en el mundo, fue un hombre inspirado por María, supo escuchar su voz en un momento de mucho dolor por la enfermedad de su esposa. Le prometió a María que si su esposa se curaba él trabajaría sin cesar por el proyecto de evangelización y así fue, su esposa se curó del cáncer y él le dio todo a María. Así comenzó este proyecto de amor, un hombre que confiado en la ayuda incondicional del Señor, con la promesa a María en su corazón sin miedo se lanzó con esta obra de Radio María.

Con 90 años trabajó hasta último momento por este proyecto de evangelización. Incansable por llevar a todos los rincones de la tierra la voz de esperanza de María, se animó a viajar hasta los lugares de guerra para llevar la luz del Señor. Hoy recordamos su sueño, de llegar a estar en 80 países del mundo, y su sueño hoy es una realidad.

Requiem aeternam dona ei Domine. Et lux perpetua luceat ei. Requiescat in pace.

 

 

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Radio María llega a Honduras

Radio María llega a Honduras y con una voz de esperanza en este pequeño país de Centroamérica.

Radio María Honduras comenzó transmisiones de prueba en el mes de marzo con una programación automática conformada de música y oraciones pregrabadas.

A partir del lunes 16 de marzo se comenzó con algunas transmisiones en vivo como son el rezo del Santo Rosario, Coronilla de la Misericordia y la celebración Eucarística. 

Debido a pandemia no ha sido posible realizar la inauguración ya que el Gobierno ha establecido medidas que no permiten realizar ningún evento.

A pesar de la situación Radio María llega en un momento oportuno, los oyentes necesitan sentirse reconfortados mediante la oración, ya que se siente temor ante la crisis nacional y mundial.

En Dios confiamos y en nuestra Madre Santísima que saldremos adelante de esta situación y Radio María continuara llevando el proyecto de la Virgen a más personas.

 

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Video del Papa del mes de Julio

Se publico el Video del Papa de julio, dando a conocer la intención de oración que el Santo Padre confía a la Red Mundial de Oración del Papa (incluye el Movimiento Eucarístico Juvenil - MEJ). En esta ocasión, trata sobre las familias, que necesitan ser protegidas en estos momentos difíciles. Con esta preocupación en mente, el Papa Francisco pide que los Estados las protejan y que “en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo”.

Las realidades de las familias de hoy son diferentes a las del pasado. Inmersas en una cultura donde hay poco tiempo, donde el exceso de trabajo a veces impide el espacio para la convivencia y donde la conexión digital desplaza, en algunos casos, los lazos afectivos, muchas familias se sienten solas y sufren en silencio.

En estos tiempos de crisis, además, donde seguimos viendo las consecuencias socioeconómicas de la pandemia —como la pérdida de trabajo o la dificultad de mantener una vivienda— se hace más evidente que ni los individuos ni la sociedad pueden prescindir de las familias. Es por ello que los Estados necesitan promover políticas que las contengan y protejan.

Es por ello que el Video del Papa de este mes señala que son este tipo de situaciones, entre otras, los peligros a los que se enfrenta la familia en la actualidad:

La familia tiene que ser protegida. Son muchos los peligros a los que está enfrentada: el ritmo de vida, el estrés... A veces los padres se olvidan de jugar con sus hijos. La Iglesia tiene que animar y estar al lado de las familias ayudándolas a descubrir caminos que les permitan superar todas estas dificultades. Recemos para que las familias en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo. Y de modo especial, sean protegidas por los Estados.”

En este contexto, el padre Frédéric Fornos, sacerdote jesuita, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, explica el sentido de la intención de oración del Santo Padre:

  "La familia tiene que ser protegida. Son muchos los peligros a los que está enfrentada: el ritmo de vida, el estrés... A veces los padres se olvidan de jugar con sus hijos. La Iglesia tiene que animar y estar al lado de las familias ayudándolas a descubrir caminos que les permitan superar todas estas dificultades. Recemos para que las familias en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo. Y de modo especial, sean protegidas por los Estados.”

 

 

En este tiempo que vivimos, por tanto, las familias necesitan ser apoyadas, fortalecidas, "acompañadas con amor, respeto y consejo".

"Rezar por esta intención de oración es ponernos en camino, al servicio de nuestras familias, apoyando las asociaciones que las ayudan a enfrentar sus diversos desafíos, pues la verdadera oración se encarna en nuestras vidas", concluye el padre Fornos alentándonos a que en el mes de julio, "dediquemos cada día tiempo gratuito a nuestras familias; cada persona sabe concretamente lo que esto significa”.

https://youtu.be/bKvg7QSYSsQ

FUENTE. vaticannews.com

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Indulgencia plenaria por coronavirus

Indulgencia plenaria y posibles absoluciones colectivas por coronavirus

La Penitenciaría Apostólica concede el “don de indulgencias especiales” a los fieles afectados por la enfermedad del Covid-19, a los trabajadores de la salud, a los familiares y a todos aquellos que, incluso con la oración, cuidan de ellos. También recuerda a los fieles la posibilidad de la absolución colectiva en este momento de emergencia sanitaria.

Ciudad del Vaticano

Ante la emergencia del Covid-19, la Iglesia ofrece la posibilidad de obtener la indulgencia plenaria a los fieles que sufren de coronavirus, así como a los trabajadores de la salud, a los familiares y a todos aquellos que, en cualquier calidad, incluso a través de la oración, se ocupan de ellos. Esto se establece un Decreto de la Penitenciaría Apostólica publicado este viernes, 20 de marzo y firmado por el Cardenal Mayor Penitenciario Mauro Piacenza y el Regente, Monseñor Krzysztof Nykiel.

En este sentido, la Penitenciaría Apostólica precisa que, para obtener la indulgencia plenaria, los enfermos con coronavirus, los que están en cuarentena, así como los trabajadores de la salud y los familiares que se exponen al riesgo de contagio por ayudar a los afectados por el Covid-19, podrán simplemente recitar el Credo, el Padre Nuestro y una oración a María.

Igualmente, para obtener las indulgencias, otras personas podrán elegir entre varias opciones: visitar el Santísimo Sacramento o la adoración Eucarística o leer las Sagradas Escrituras durante al menos media hora, o recitar el Rosario, el Vía Crucis o la Coronilla de la Divina Misericordia, pedir a Dios el fin de la epidemia, el alivio de los enfermos y la salvación eterna para aquellos a los que el Señor ha llamado a sí.

La indulgencia plenaria puede ser obtenida también por los fieles que a punto de morir no pueden recibir el sacramento de la unción de los enfermos y el viático: en este caso se recomienda el uso del crucifijo o de la cruz.

La posibilidad de la absolución colectiva

Además, la Penitenciaría Apostólica – afirma una Nota que acompaña al Decreto – por "la gravedad de las circunstancias actuales", y "especialmente en los lugares más afectados por el contagio de la pandemia y hasta que no termine este fenómeno", recuerda la posibilidad de impartir la "absolución colectiva", es decir, a varios fieles juntos, "sin previa confesión individual".

En cuanto a la absolución colectiva – explica la Penitenciaría – "el sacerdote está obligado a avisar al Obispo diocesano, en la medida de lo posible, o, si no puede, a informarle lo antes posible". En efecto, corresponde siempre al Obispo diocesano – subraya la nota – "determinar, en el territorio de su propia circunscripción eclesiástica y en relación con el nivel de contagio pandémico, los casos de grave necesidad en los que es lícito impartir la absolución colectiva: por ejemplo, a la entrada de las salas de hospitalización, donde se hospeda a los fieles infectados y en peligro de muerte, utilizando en la medida de lo posible y con las debidas precauciones los medios de amplificación de la voz, para que se oiga la absolución".

La Penitenciaría también pide que se evalúe "la necesidad y conveniencia de crear, cuando sea necesario, de acuerdo con las autoridades sanitarias, grupos de 'capellanes extraordinarios de hospitales', también con carácter voluntario y en cumplimiento de las normas de protección contra el contagio, para garantizar la necesaria asistencia espiritual a los enfermos y moribundos".

Además, donde "los fieles individuales se encuentran en la dolorosa imposibilidad de recibir la absolución sacramental, debe recordarse que la contrición perfecta, procedente del amor de Dios amado sobre todas las cosas, expresada por una sincera petición de perdón (la que actualmente puede expresar el penitente) y acompañada de votum confessionis, es decir, por el firme propósito de recurrir cuanto antes a la confesión sacramental, obtiene el perdón de los pecados, incluso mortales", como se indica en el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1452).

"El momento actual en el que la humanidad entera, amenazada por una enfermedad invisible e insidiosa, que desde hace algún tiempo forma parte de la vida de todos – señala la Penitenciaria – está marcado día tras día por angustiosos temores, nuevas incertidumbres y, sobre todo, por un sufrimiento físico y moral generalizado. Y concluye: "Nunca como en este tiempo la Iglesia ha experimentado el poder de la comunión de los santos, elevando a su Señor Crucificado y Resucitado votos y oraciones, en particular el Sacrificio de la Santa Misa, celebrada diariamente, incluso sin gente, por los sacerdotes" y como "buena madre, la Iglesia implora al Señor que la humanidad sea liberada de tal flagelo, invocando la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Misericordia y Salud de los enfermos, y de su Esposo San José, bajo cuyo patrocinio la Iglesia siempre ha caminado por el mundo".

20 marzo 2020, 12:57

 

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Indulgencia Plenaria en la Basílica de Guadalupe

Con ocasión del 125 aniversario de la Coronación de la imagen de la Virgen de Guadalupe, el Papa Francisco ha concedido la indulgencia plenaria a los fieles que participen en la Santa Misa en su santuario, en Ciudad de México.

El anuncio lo realizó el 8 de septiembre a las 9:00 a.m. (hora local) el rector de la Basílica de Guadalupe, Mons. Salvador Martínez Ávila. El decreto fue leído por el P. Juan de Dios Olvera Delgadillo, canónigo del santuario mariano.

En el decreto, el Cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor de la Iglesia, destacó que la indulgencia es concedida por “especial mandato en Cristo” del Papa Francisco.

De acuerdo al documento pontificio, “el día que los fieles elijan, habiendo asistido al Santo Sacrificio, con verdadero espíritu de arrepentimiento y caridad, y participando en el Sagrado Rito, se les concede la Bendición Apostólica, con la correspondiente Indulgencia Plenaria, lucrada según las acostumbradas condiciones de confesión sacramental, comunión Eucarística y oración por las intenciones del Romano Pontífice”.

El año jubilar se celebrará desde el 8 de septiembre de 2019 hasta el 12 de octubre de 2020, fecha en que se cumplen los 125 años de la coronación pontificia de la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe.

El Cardenal Piacenza determinó además que “los fieles laicos que por una razonable circunstancia no participen físicamente en los sagrados ritos, pero que participando a través de los medios de comunicación de la radio o televisión, reciban devotamente la Bendición Papal y tengan la recta intención, puedan recibir y lucrar plenamente de acuerdo a las normas jurídicas, la Indulgencia Plenaria”.

La indulgencia plenaria se puede obtener para uno mismo o para el alma de una persona fallecida.

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