Una sola radio, una sola misión

Cercanía a Chile de los episcopados de España y Latinoamérica

Mensajes de solidaridad de las Conferencias Episcopales de España, Argentina, Paraguay, México y del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM; ante los hechos de violencia contra templos católicos en Chile

Tal como informa la Conferencia Episcopal de Chile durante las últimas horas se han recibido mensajes de oración y cercanía hacia la Iglesia en esta nación desde las Conferencias Episcopales de España, Argentina, Paraguay, México y del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM; ante los hechos de violencia contra templos católicos en el país.

 

En nombre de los Obispos de la Conferencia Episcopal Española y en el de toda la Iglesia católica en España; el cardenal Juan José Omella, presidente de la CEE y el Secretario general, Luis J. Argüello, Obispo auxiliar de Valladolid, manifestaron su fraternidad y cercanía a “todos nuestros hermanos de Chile, en estos momentos difíciles a causa de los diversos brotes de violencia de los que han sido objeto algunas Iglesias de la Archidiócesis de Santiago de Chile”, agregando que “como bien ha señalado esa Conferencia Episcopal hermana, la mayoría del pueblo chileno no apoya ni justifica las acciones violentas que causan dolor a tantas personas atemorizadas por quienes no buscan construir nada, sino más bien destruirlo todo. Rogamos a Dios que derrame su gracia en el pueblo chileno para que aplaque el corazón de los violentos y brote el respeto a la verdad, la justicia y los derechos humanos”.

 

Posteriormente se recibió un mensaje desde el episcopado argentino, firmado por los Obispos Oscar V. Ojea y Carlos H. Malfa, presidente y secretario general de la CEA, respectivamente. “Ante los graves incidentes producidos el día domingo, en el que además se incendiaron y saquearon lugares sagrados, manifestamos nuestra solidaridad con la Iglesia de Chile, y expresamos nuestra cercanía con las comunidades de las Iglesias de La Asunción y San Francisco de Borja”.

“Renovamos la comunión fraterna y pedimos a Dios que conceda la paz y la amistad social en la hermana Nación”

 

Así lo expresa el texto en el que se invoca la intercesión de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Chile “para todo el pueblo y, en especial, para los que sufren la violencia”.

 

Obispos de Paraguay

En representación de los Obispos de Paraguay, el Presidente de la CEP, Monseñor Adalberto Martínez Flores manifestó su solidaridad, apoyo y oración:

“Todo signo de intolerancia, irrespeto y extrema ofuscación, que atenta contra la dignidad de las personas y sus genuinas expresiones, revela la dolora distancia y el cruel desatino que el mal es capaz de generar en el corazón y la mente, de quienes han olvidado a Dios”

 

Presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano

Por otra parte, La presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano expresó su solidaridad con la Iglesia chilena al rechazar de manera categórica los actos violentos que afectaron a las parroquias en Santiago de Chile. Los representantes del organismo de comunión eclesial confían en que las autoridades esclarezcan con celeridad este acto de violencia que no puede admitirse de ninguna forma, sin importar su origen, porque todos debemos trabajar por el progreso de nuestros pueblos, esforzándonos por vivir en paz y armonía. En una parte del mensaje del CELAM se expresa:

“Condenamos este y cualquier acto de sacrilegio o profanación que atente contra la vida espiritual de los fieles y el trabajo evangelizador de la Iglesia, especialmente en estos difíciles tiempos de pandemia que nos toca vivir”

 

Obispos de la Patagonia

También se recibió una carta de parte de los Obispos de la Patagonia argentina dirigida a los obispos de la Patagonia y sur de Chile. En la misiva se expresa la cercanía en estos momentos de tristeza y angustia.

“Nos unimos al pueblo fiel de Dios que ciertamente sufre ante esos actos de violencia que destruyen los valores de convivencia, de paz y de respeto, buscados y logrados con tanto sacrificio, y ahora vulnerados y puestos en crisis”  

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No al ateísmo cotidiano: "amo a Dios pero no a mi hermano"

Existe una oración falsa, en la que se busca ser admirados, cubrir las propias necesidades o encontrar consuelo. Esa oración, en la que el hermano no está presente, no es una oración cristiana: lo afirmó el Papa en la última catequesis sobre los salmos, en la que partió de la figura del “impío”, es decir, de aquella persona que vive como si Dios no existiera, y en la que habló del “ateísmo” que practica quien reza, pero no reconoce la persona humana como imagen de Dios, y que es “la peor ofensa que se puede llevar al templo y al altar”.

 

El “sagrado temor de Dios” es lo que nos hace plenamente humanos: el Papa Francisco realizó esta afirmación en su catequesis durante la Audiencia General, con la que completó la serie sobre la oración de los Salmos. A partir de la figura del “impío”, es decir de aquel que “vive como si Dios no existiera”, que “no teme juicios sobre lo que piensa y lo que hace” el Papa Francisco explicó que el Libro de los Salmos “presenta la oración como la realidad fundamental de la vida”, pues ella es “la salvación del ser humano”.

 

La referencia al absoluto y al trascendente - que los maestros de ascética llaman el “sagrado temor de Dios” - es lo que nos hace plenamente humanos, es el límite que nos salva de nosotros mismos, impidiendo que nos abalancemos sobre esta vida de forma rapaz y voraz. La oración es la salvación del ser humano.

 

El Papa se refirió luego a la “oración falsa”, es decir, aquella “sólo para ser admirados por los otros”, contraponiéndola con aquella sincera, que “hace contemplar la realidad con los ojos mismos de Dios”:

 

Existe por desgracia una oración falsa, en la que se busca ser admirados, cubrir las propias necesidades o encontrar consuelo. Esa oración, en la que el hermano no está presente, no es una oración cristiana. Como vemos en el Padrenuestro, el otro se hace importante y nosotros responsables.

“Quienes van a misa sólo para hacer ver que van a misa, que son católicos o para mostrar el último modelo que han comprado... para hacer una buena figura social. Van a una oración falsa.”

 

La oración, dijo en la catequesis “no es un calmante para aliviar las ansiedades de la vida”. La oración “responsabiliza”. Para “aprender” esta forma de rezar, el Salterio “es una gran escuela”: todas estas oraciones han sido usadas antes en el Templo de Jerusalén y después en las sinagogas.

 

Por eso, hallamos en los salmos tanto oraciones íntimas, como comunitarias, de modo que la plegaria personal se alimenta de la litúrgica y viceversa. Ambas se convierten en patrimonio de todos.

 

La oración puede comenzar en la tenue luz de una nave, pero luego termina su recorrido por las calles de la ciudad. Y viceversa, puede brotar durante las ocupaciones diarias y encontrar cumplimiento en la liturgia. Las puertas de las iglesias no son barreras, sino “membranas” permeables, listas para recoger el grito de todos.

 

Cuando se reza, todo adquiere "espesor", adquiere peso, “como si Dios la tomara en sus manos y la transformara”. Y el “peor servicio” que se puede prestar a Dios, y también al hombre, es rezar cansadamente, como costumbre:

“Rezar como loros, bla, bla, bla... ¡No! Se reza con el corazón.”

“En la oración del Salterio el mundo está siempre presente”. En resumen, - dijo el Papa - donde está Dios, también debe estar el hombre. La Sagrada Escritura es categórica: «Nosotros amemos, porque él nos amó primero». El Papa Francisco concluyó la catequesis con ejemplos prácticos:

Si alguno dice “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de Él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Jn 4, 19-21).

Si rezas muchos rosarios al día, pero luego hablas mal de los demás, y guardas rencor en tu interior, si sientes odio hacia los demás, eso es puro artificio, no es verdad. […]Dios no sostiene el “ateísmo” de quien niega la imagen divina que está impresa en todo ser humano. […]Creo en Dios, pero con los demás, "distancia", y me permito odiar a los demás. Esto es ateísmo práctico. No reconocer la persona humana como imagen de Dios es un sacrilegio, es una abominación, es la peor ofensa que se puede llevar al templo y al altar.

 

Por todo lo explicado, el Sumo Pontífice concluyó sus reflexiones sobre el Salterio con la esperanza de que la oración de los salmos nos ayude a no caer en la tentación de la “impiedad”, es decir de vivir, y quizá también de rezar, como si Dios no existiera, y como si los pobres no existieran.

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El Papa amplía hasta octubre de 2021 el Año Jubilar Guadalupano

 

Por petición del Arzobispo de México, Cardenal Carlos Aguiar Retes, el Papa Francisco concedió ampliar hasta el 12 de octubre de 2021 el Año Jubilar Guadalupano Plancartino, que otorga la Indulgencia Plenaria a quien peregrine a la Basílica de Guadalupe y cumpla con las condiciones de costumbre para ganar dicha gracia: confesarse, comulgar y orar por las intenciones del Papa.

 

El pasado domingo 20 de Septiembre en la Basílica de Guadalupe, el Nuncio Apostólico Franco Coppola dio a conocer la extensión de este año al leer el decreto emitido por la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede.

 

“Por mandato de su Santidad, el Papa Francisco prorroga hasta el 12 de octubre de 2021 todos y cada uno de los beneficios espirituales para el año jubilar Guadalupano Plancartino”, dijo, al leer el decreto. La extensión se debe a que la pandemia de COVID-19 evitó que los fieles pudieran acudir de forma presencial al santuario mariano. 

 

“Ciertamente, de esta generosa prórroga por parte de la Iglesia los fieles sacarán los buenos propósitos y el vigor espiritual propios de una vida que busque reflejar la ley del Evangelio, en la comunión jerárquica y la devoción filial al Sumo Pontífice, fundamento visible de la Iglesia Católica, y al propio Obispo”, expresó el Nuncio.

 

Este Año Jubilar abrió el 8 de septiembre de 2019, y originalmente su fecha de cierre era el 12 de octubre de 2020. Sin embargo, debido a la pandemia de COVID-19, de marzo a julio el santuario mariano estuvo prácticamente cerrado, y actualmente el regreso de fieles ha tenido que ser gradual a fin de evitar contagios. 

 

Por este condicionamiento, que se prevé habrá de mantenerse durante varios meses más, el Arzobispo de México solicitó al Santo Padre esta extensión del Año Jubilar Guadalupano Plancartino.

 

El propósito del Cardenal Carlos Aguiar es que los millones de peregrinos que visitan cada año la Basílica de Guadalupe buscando el consuelo materno de la “Morenita del Tepeyac” vivan este Año Jubilar y obtengan la Indulgencia Plenaria.

 

Este Año Jubilar fue abierto por decreto del Papa Francisco en septiembre de 2019, a petición de las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, congregación que fue fundada por el abad José Antonio Plancarte y Labastida en 1878. 

 

En mayo del año pasado, dicha congregación solicitó al Santo Padre su aprobación, y establecieron el 8 de septiembre como fecha de apertura para conmemorar los 125 años de que su fundador tomara posesión como Abad de la Colegiata de Guadalupe. En cuanto su fecha original de cierre, 12 de octubre de 2020, se planteó tomando en cuenta el 125 aniversario de la Coronación Pontificia de la Virgen de Guadalupe.  

 

La madre Elva Guadalupe Ruiz Bueno, superiora de la congregación, platica que ella misma, estando en Roma, por medio de las Oficinas del Vaticano, entregó el Papa Francisco dicha carta con la petición hecha por la congregación.

 

“En realidad -agrega la madre Elva Guadalupe-, lo que pedíamos al Papa era que concediera a la congregación celebrar el Año Jubilar Guadalupano Plancartino, con la gracia de una Indulgencia Parcial a quien rezara diariamente la oración del “Salve, Augusta Reina”, escrita por nuestro fundador. Así como la Indulgencia Plenaria para quien rezase el 12 de octubre esta oración, que actualmente está expuesta en la Basílica de Guadalupe”. 

 

Pero el Papa, además de conceder a la congregación dicha solicitud, envió al Arzobispo de México un decreto sobre el Año Jubilar Guadalupano Plancartino, con la gracia de la Indulgencia Plenaria tanto para la Iglesia de México como para la Iglesia Universal, debido a la cantidad de peregrinos de todo el mundo que anualmente visitan la Basílica de Guadalupe.

 

El Decreto por el que se extiende el Año Jubilar Guadalupano fue firmado por el Cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor, a petición del Arzobispo Carlos Aguiar y de monseñor Salvador Martínez, rector de la Basílica. 

 

En el Año Jubilar Guadalupano Plancartino puede obtenerse la indulgencia plenaria.

Las condiciones para ganar una indulgencia en la Basílica de Guadalupe son:

Del 8 de septiembre de 2019 al 12 de octubre de 2021, es necesario…

1. Un rechazo firme al pecado.

2. El deseo expreso de ganar la indulgencia.

3. Confesarse o estar en gracia de Dios.

4. Comulgar y orar por las intenciones del Papa.

5. Alguna acción especificada en el decreto particular. (En este caso: participar en Misa en la Basílica de Guadalupe)

6. Se puede ganar una indulgencia plenaria cada día y se pueden aplicar a los fieles difuntos.

 

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De Génesis a Jesús

De Génesis a Jesús

 

Te invitamos a seguir este curso gratuito donde aprenderemos la historia de la salvación a través de las alianzas formados por Dios con los hombres. No se trata de solo aprender hechos de la historia bíblica, vamos a llegar a comprender por completo cómo es que somos parte de todo eso, vamos a contemplar dónde estamos parados dentro de la corriente de la historia de la salvación en este momento. Porque la Biblia no es solo un libro antiguo que nos habla de Dios, nos dice como llegar a Dios. Es una historia que su perfecto final esta esperando a ser escrito en lo profundo de nuestros corazones. Nuestro curso no ira libro por libro, en su lugar durante 12 sesiones vamos a tener una vista panorámica de la Biblia, cómo Dios hizo su plan a través de la historia del hombre y nuestro lugar en ella, así como comprender la “trama” de la Biblia, la salvación de la humanidad desarrollándose a través de nuestra historia. Acompáñenos a descubrir nuestra historia en este curso. Bienvenidos a “De Génesis a Jesús”.

 

Para entender la Biblia se requiere una comprensión de su trama, y esta es la salvación humana que se desarrolla en nuestra propia historia, según el plan de Dios con su centro en Cristo Jesús. Tú y yo necesitamos leer la Biblia desde el corazón de la Iglesia si queremos darle sentido a las Escrituras y aplicarlas a nuestras vidas como católicos. Esto incluye entender por qué debemos leerlas y cómo debemos leerlas.

En esta primer lección aprenderemos:

• ¿Por qué y cómo deben los católicos estudiar la Biblia?

• La Misa como la clave para entender la Escritura

• La Escritura como la Palabra inspirada de Dios • La historia de la salvación como una historia de dos partes Esperamos lo disfruten y les sea de provecho

 

 

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Indulgencia plenaria por coronavirus

Indulgencia plenaria y posibles absoluciones colectivas por coronavirus

La Penitenciaría Apostólica concede el “don de indulgencias especiales” a los fieles afectados por la enfermedad del Covid-19, a los trabajadores de la salud, a los familiares y a todos aquellos que, incluso con la oración, cuidan de ellos. También recuerda a los fieles la posibilidad de la absolución colectiva en este momento de emergencia sanitaria.

Ciudad del Vaticano

Ante la emergencia del Covid-19, la Iglesia ofrece la posibilidad de obtener la indulgencia plenaria a los fieles que sufren de coronavirus, así como a los trabajadores de la salud, a los familiares y a todos aquellos que, en cualquier calidad, incluso a través de la oración, se ocupan de ellos. Esto se establece un Decreto de la Penitenciaría Apostólica publicado este viernes, 20 de marzo y firmado por el Cardenal Mayor Penitenciario Mauro Piacenza y el Regente, Monseñor Krzysztof Nykiel.

En este sentido, la Penitenciaría Apostólica precisa que, para obtener la indulgencia plenaria, los enfermos con coronavirus, los que están en cuarentena, así como los trabajadores de la salud y los familiares que se exponen al riesgo de contagio por ayudar a los afectados por el Covid-19, podrán simplemente recitar el Credo, el Padre Nuestro y una oración a María.

Igualmente, para obtener las indulgencias, otras personas podrán elegir entre varias opciones: visitar el Santísimo Sacramento o la adoración Eucarística o leer las Sagradas Escrituras durante al menos media hora, o recitar el Rosario, el Vía Crucis o la Coronilla de la Divina Misericordia, pedir a Dios el fin de la epidemia, el alivio de los enfermos y la salvación eterna para aquellos a los que el Señor ha llamado a sí.

La indulgencia plenaria puede ser obtenida también por los fieles que a punto de morir no pueden recibir el sacramento de la unción de los enfermos y el viático: en este caso se recomienda el uso del crucifijo o de la cruz.

La posibilidad de la absolución colectiva

Además, la Penitenciaría Apostólica – afirma una Nota que acompaña al Decreto – por "la gravedad de las circunstancias actuales", y "especialmente en los lugares más afectados por el contagio de la pandemia y hasta que no termine este fenómeno", recuerda la posibilidad de impartir la "absolución colectiva", es decir, a varios fieles juntos, "sin previa confesión individual".

En cuanto a la absolución colectiva – explica la Penitenciaría – "el sacerdote está obligado a avisar al Obispo diocesano, en la medida de lo posible, o, si no puede, a informarle lo antes posible". En efecto, corresponde siempre al Obispo diocesano – subraya la nota – "determinar, en el territorio de su propia circunscripción eclesiástica y en relación con el nivel de contagio pandémico, los casos de grave necesidad en los que es lícito impartir la absolución colectiva: por ejemplo, a la entrada de las salas de hospitalización, donde se hospeda a los fieles infectados y en peligro de muerte, utilizando en la medida de lo posible y con las debidas precauciones los medios de amplificación de la voz, para que se oiga la absolución".

La Penitenciaría también pide que se evalúe "la necesidad y conveniencia de crear, cuando sea necesario, de acuerdo con las autoridades sanitarias, grupos de 'capellanes extraordinarios de hospitales', también con carácter voluntario y en cumplimiento de las normas de protección contra el contagio, para garantizar la necesaria asistencia espiritual a los enfermos y moribundos".

Además, donde "los fieles individuales se encuentran en la dolorosa imposibilidad de recibir la absolución sacramental, debe recordarse que la contrición perfecta, procedente del amor de Dios amado sobre todas las cosas, expresada por una sincera petición de perdón (la que actualmente puede expresar el penitente) y acompañada de votum confessionis, es decir, por el firme propósito de recurrir cuanto antes a la confesión sacramental, obtiene el perdón de los pecados, incluso mortales", como se indica en el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1452).

"El momento actual en el que la humanidad entera, amenazada por una enfermedad invisible e insidiosa, que desde hace algún tiempo forma parte de la vida de todos – señala la Penitenciaria – está marcado día tras día por angustiosos temores, nuevas incertidumbres y, sobre todo, por un sufrimiento físico y moral generalizado. Y concluye: "Nunca como en este tiempo la Iglesia ha experimentado el poder de la comunión de los santos, elevando a su Señor Crucificado y Resucitado votos y oraciones, en particular el Sacrificio de la Santa Misa, celebrada diariamente, incluso sin gente, por los sacerdotes" y como "buena madre, la Iglesia implora al Señor que la humanidad sea liberada de tal flagelo, invocando la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Misericordia y Salud de los enfermos, y de su Esposo San José, bajo cuyo patrocinio la Iglesia siempre ha caminado por el mundo".

20 marzo 2020, 12:57

 

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